la honda de los comerciantes contra los recortes de impuestos para los ricos

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El “minipresupuesto” británico anunciado antes del fin de semana provocó una fuerte e histórica caída de la libra esterlina, que se vio vapuleada en el mercado de divisas. A los comerciantes parece haberles disgustado el contenido de este plan que prevé una serie de recortes de impuestos que favorecen principalmente a los más ricos. Pero más allá de los obsequios a los ricos, lo que preocupa a los mercados financieros es el costo general para la economía británica.

Es un juego de matanza del mercado de valores. La libra esterlina cayó el lunes 26 de septiembre a un nivel históricamente bajo frente al dólar. Cotizaba a 1,05 dólares en los mercados asiáticos, una espectacular caída del 7% en dos sesiones (viernes y lunes). La moneda británica nunca había estado tan débil desde la introducción, en 1971, de la actual libra esterlina.

Esta caída del mercado de valores parece estar relacionada con un importante regalo a los ricos decidido por el gobierno británico justo antes del fin de semana. Kwasi Kwarteng, ministro de Economía, presentó el viernes un “mini-presupuesto” o plan de recuperación compuesto por medidas para minimizar el impacto de la subida de los precios de la energía y sobre todo de recortes de impuestos, entre los que más benefician a los ricos.

Liz Truss, Trump en lugar de Thatcher

Algunas subidas de impuestos, empezando por el fin anunciado del último tramo impositivo para quienes ganan más de 120.000 libras (134.000 euros) al año y la derogación de los techos de las bonificaciones pagadas a los banqueros, han provocado fuertes reacciones.

“Es un presupuesto para el 1% [des plus riches]”, reaccionó Paul Johnson, director del Instituto de Estudios Fiscales, al ser consultado por el diario británico The Guardian. “Es un texto moralmente intolerable”, lamentó en Twitter Nicola Sturgeon, Primer Ministro de Escocia.

Si la primera ministra Liz Truss y su gobierno han prometido aplicar una política “thatcherista” -en referencia a la muy neoliberal exprimera ministra británica de los años 80 Margaret Thatcher-, “este plan de recuperación recuerda más a la política fiscal de Donald Trump”, dijo Alexandre Baradez, analista de mercados financieros de IG France.

El expresidente estadounidense también había impulsado una reforma fiscal muy ventajosa para los más ricos en 2017. En ambos casos, la lógica económica es la misma: se supone que los más ricos reinvierten en la economía parte del dinero ganado, lo que significa que este regalo finalmente beneficiar a todos.

Llevar a la práctica esta llamada teoría del goteo (desde arriba de la sociedad hacia abajo) no sorprendió a los corredores de bolsa en 2017, en el caso de la reforma de Donald Trump. Pero esta vez, comenzaron a deshacerse de sus libras esterlinas tan pronto como se anunció este “mini-presupuesto” para los “maxi-ricos”.

Creer que Liz Truss empuja el corcho del neoliberalismo demasiado lejos, incluso para los comerciantes, que aún no están al frente de las críticas al sistema económico actual.

El dólar (demasiado) fuerte

En realidad, los inversores no se transformaron de la noche a la mañana en destructores de desigualdades. “Este plan es, sobre todo, la gota que colmó el vaso para los actores del mercado de divisas”, dijo Alexandre Baradez.

Hasta el momento, todas las monedas principales estaban bajo la presión del dólar en proporciones similares, y la libra esterlina no fue la excepción. “Originalmente, no era tanto un problema de una libra esterlina débil como de un dólar fuerte”, explica Alexandre Baradez. En el contexto actual de “alta inflación y riesgo de recesión global, el billete verde está jugando plenamente su papel de refugio seguro”, continúa el analista. En otras palabras, los comerciantes están descargando sus otras monedas para poder comprar dólares.

Y en este vals del forex (foreign exchange – mercado de divisas), la libra esterlina se ha convertido en el patito feo con el que ya nadie quería bailar.

El ritmo de inflación es, en primer lugar, más sostenido en Reino Unido que en la zona del euro. “Esta es una de las consecuencias indirectas del Brexit”, subraya Alexandre Baradez. Ante la subida de precios, los salarios también tienden a subir, lo que contribuye a alimentar el círculo vicioso de la inflación. Este fenómeno es más marcado en Reino Unido porque “el mercado laboral se ha vuelto mucho menos flexible que en la Unión Europea donde la libre circulación de personas facilita la convocatoria de mano de obra extranjera para reducir la presión sobre los salarios”, analiza el experto.

“Una desconfianza real hacia la economía británica”

En este contexto, no fueron tanto los regalos a los superricos los que incendiaron la bolsa, sino el silencio del gobierno británico sobre el plan para financiar estas rebajas fiscales que costarán £ 45 mil millones para el estado. “Es sobre todo una señal de los mercados que consideran que quizás el momento está mal elegido para ampliar el déficit mediante dádivas fiscales”, resume Alexandre Baradez.

Si Liz Truss, por lo tanto, no tiene que temer la aparición de comerciantes que habrían quemado sus ídolos neoliberales, el mensaje enviado por los mercados financieros es, sin embargo, “la señal de una desconfianza real sobre la dirección en la que va la economía. ‘Economía británica’, apunta el análisis de IG France.

Sobre todo, esta desconfianza bursátil corre el riesgo de agravar uno de los males que el gobierno británico busca combatir. “A corto plazo, el desplome de la libra esterlina acentuará la inflación importada”, analiza Alexandre Baradez. De hecho, todo lo que debe pagarse en dólares en los mercados internacionales costará más a los importadores, quienes trasladarán este aumento al consumidor. Un fenómeno que probablemente afectará a una amplia gama de productos que se pagarán en dólares, desde el petróleo utilizado para la gasolina hasta los iPhone de la estadounidense Apple.

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