El azúcar no hace que los niños sean hiperactivos

Al contrario de lo que se podría pensar hasta ahora, ningún estudio habría establecido que un exceso de azúcar volvía hiperactivos a los niños.

Esta es una creencia tan profundamente arraigada en la mente de la gente que se necesitarían muchos medios para esperar desalojarla. En la escena de un niño particularmente agitado, parece muy fácil pensar que éste ha tragado demasiados dulces para su propio bien. El famoso “exceso de azúcar” lo que conduciría a hiperglucemia. Hace unos diez años, Yale Scientific Magazine planteó lapróxima pregunta : “¿El azúcar realmente hace que los niños sean hiperactivos?”

Azúcar e hiperactividad: un supuesto vínculo mencionado en 1973

Los primeros estudios sobre el tema se iniciaron tras la popularidad, en 1973, de la dieta Feingold que recomendaba evitar los aditivos alimentarios porque eran propensos a causar hiperactividad. Cabe señalar que en ese momento, el azúcar no se consideraba un aditivo alimentario, antes de unirse finalmente a la lista sobre la base de la creencia popular.

Estudios que nunca han podido confirmar la creencia

El trabajo realizado a lo largo del tiempo nunca ha podido realmente demostrar un vínculo causal real entre el consumo de azúcar y la hiperactividad. Nos pone el ejemplo del doctor Hoover de la Universidad de Kentucky (Estados Unidos) quien aseguraba que quitar y añadir aditivos a la dieta de los niños podría volverlos hiperactivos, mientras que pruebas clínicas objetivas han dado resultados contrarios. En cuanto al doctor Wolraich, de la Universidad de Iowa, no había observado ninguna diferencia entre dos grupos de niños a los que se les había administrado sacarosa, aspartamo o sacarina, mientras que uno de estos grupos tenía una sensibilidad particular al azúcar.

Síntomas confusos

No obstante, otros estudios han puesto de manifiesto un déficit de atención y una producción intensificada de adrenalina tras un gran consumo de azúcar. Con síntomas similares a los de la hiperactividad, se puede entender la persistencia de la confusión. Aún así, el azúcar ciertamente no es ajeno a las caries y los casos de obesidad y diabetes. En otras palabras, todavía se requiere vigilancia.

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